[26.01.2007
Diario de
Noticias
egunkaria]

Bide
ertzean. En la orilla del camino. En la cuneta, si se quiere. Alsasua
1936. Aritzalko en la carretera vieja, Otsaportillo en Urbasa…,
nombres marcados a machamartillo en la memoria de muchas familias alsasuarras
y de toda Sakana. Lugares donde fueron asesinados a sangre fría
padres, hermanos o abuelos nuestros o de nuestros vecinos.
Muchos
años. Demasiados. Una eternidad de mentiras oficiales y silencios
ominosos; de no poder siquiera visitar las tumbas de los seres queridos.
De ni siquiera saber dónde están enterrados. De tener
que disimular el duelo, la angustia y la rabia.
Una
lección. La de esas familias que después de largos años
de soportar opresión e ignominias, calumnias y desprecios, no
devolvieron la moneda a sus opresores, algunos de ellos convecinos.
Algunos, además, asesinos de sus familiares.
Víctimas del terrorismo. También lo son todas las personas
asesinadas en nombre de la patria grande, Una y católica. Todas
las personas que sufrieron cárcel, trabajos forzados, internamiento
en campos de concentración o destierro. Pero esas víctimas
del terrorismo franquista molestan, y mucho, a quienes las quisieran
calladas para siempre. Esas víctimas no interesan.
Recuperar
la memoria. Es imprescindible saber cuál es nuestra historia,
la reciente sí, y la que se quiere ocultar y enterrar, también.
Para que no vuelva a suceder. Para saber que muchos que se llenan la
boca con palabras como libertad, la devalúan, porque ellos y
ellas contribuyeron a derribar violentamente la democracia republicana,
o aplaudieron el golpe terrorista y los asesinatos masivos. Para saber
que gran parte del Ejército y la Guardia Civil, gran parte de
la Iglesia Católica y de la prensa, como algún diario
de Navarra, responsables directos o inspiradores de aquella masacre,
y sustentadores de la terrorífica dictadura posterior, no han
sido nunca juzgados ni parece que lo vayan a ser… ¿verdad?
Recuperar
la memoria de los suyos es lo que han hecho los tolosarras Jon e Imanol
Ubeda, de raíces navarras, y miembros del grupo Bide ertzean.
El abuelo tuvo que huir para salvar la vida, por el grave delito de
ser sindicalista de la CNT; posteriormente se incorporó al frente
republicano y finalmente desapareció. El bisabuelo, de UGT, pensó
que no tenía nada que temer. Quedó en casa con los suyos,
pero los franquistas se lo llevaron, lo fusilaron y lo arrojaron a la
sima de Otsaportillo, en Urbasa, como a tantos... La abuela de Jon e
Imanol tuvo que dejarlo todo y huir de Alsasua, con dos críos
de corta edad.
Todas
esas vivencias las han sabido plasmar en un disco redondo, con unas
letras que recogen recuerdos y transmiten esperanza. Un trabajo hermoso,
dedicado a su familia y a todas aquellas personas olvidadas a la fuerza
tras la guerra civil.
Este sábado 27 de enero, en Iortia Kulturgunea de Alsasua, Bide
ertzean presentará este su último trabajo, titulado Non
dira? Nos gustaría que se sientan como en casa otra vez. En Alsasua
les esperamos con los brazos abiertos.
Ongi etorri etxera, Bide ertzean.Erkuden Barandiaran